El estudio de métodos comprende ocho etapas fundamentales:
1. Seleccionar la tarea o proceso que se va a estudiar. Para ello tendremos en cuenta aquellas tareas que tengan un mayor coste, necesiten un mayor número de trabajadores para realizarse, generen cuellos de botella, sean muy repetitivas dentro del proceso productivo o conlleven mayor riesgo; en definitiva, aquellas tareas cuya mejora tenga un mayor impacto en la empresa.
2. Registrar mediante la recopilación de datos o la observación directa. Recopilaremos todos los datos relacionados con el operario, el material, el equipo de trabajo, los tiempos empleados en cada tarea, el recorrido tanto del trabajador como de los materiales y de los productos terminados, etc.
3. Examinar los hechos registrados con espíritu crítico. El objetivo será descubrir la razón de la realización de cada una de las actividades con el fin de descubrir las deficiencias existentes e implantar las posibles mejoras. Para ello utilizaremos la técnica del interrogatorio, preguntándonos en cada una de las actividades las siguientes cuestiones:
Propósito
- ¿Qué hace?
- ¿Por qué se hace?
- ¿Qué otra cosa puede hacerse?
- ¿Qué debería hacerse?
Lugar
- ¿Dónde se hace?
- ¿Por qué allí?
- ¿En qué otro lugar podría hacerse?
- ¿Dónde debería hacerse?
Sucesión
- ¿Cuándo se hace?
- ¿Por qué entonces?
- ¿Cuándo podría hacerse?
- ¿Cuándo debería hacerse?
Persona
- ¿Quién lo hace?
- ¿Por qué él?
- ¿Qué otra persona puede hacerlo?
- ¿Quién debería hacerlo?
Medios
- ¿Cómo se hace?
- ¿Por qué así?
- ¿De qué otro modo podría hacerse?
- ¿Cómo debería hacerse?
4. Crear nuevos métodos alternativos al actual. Propondremos nuestro nuevo método mejorado.
5. Evaluar los resultados de las diferentes soluciones, comparando el método anterior con el nuevo método.
6. Definir el nuevo método y presentarlo a la dirección. Una vez determinado cuál es el mejor método, lo presentaremos para su implantación.
7. Implantar el nuevo método y formar al personal para aplicarlo.
8. Controlar la aplicación de la nueva norma, siguiendo los resultados obtenidos y comparándolos con los objetivos esperados.
Conclusión
Dominar las técnicas de cronometraje industrial es esencial para cualquier profesional que busque optimizar procesos productivos. La aplicación sistemática de estos métodos no solo mejora la eficiencia operativa, sino que también contribuye significativamente a la reducción de costes y al aumento de la competitividad empresarial. Recuerde que la precisión en la medición y el análisis riguroso de los datos son la base para establecer estándares de tiempo fiables que impulsen la mejora continua en su organización.
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